¿Cómo solicitamos la participación de las audiencias?

Cultivar la participación de la audiencia comienza con un pedido de tu medio a los lectores. Esas solicitudes pueden aparecer en boletines, en redes sociales, insertas en los artículos, como notas independientes o presentadas como tema de conversación en tus eventos. Debes apuntar allí donde se hallen las audiencias más conectadas con tu medio.

Invitar a las audiencias a compartir sus preguntas y aportar experiencias son las vías más accesibles para comenzar. Pero lleva práctica descubrir cómo se escribe una convocatoria que conduzca a la acción concreta.

Un ejemplo potente es el programa Bay Curious de KQED, que se centra en una invitación permanente a sus lectores: “¿Qué te preguntas sobre el área de la bahía de San Francisco, su cultura o su gente y quieres que investiguemos?”.

Hearken ha instalado la idea de apelar a la curiosidad de las audiencias como base para hacer un periodismo más potente en todo el mundo y compartió con MPP por qué esa convocatoria de KQED es buena.

Es explícita respecto de querer las preguntas de las audiencias y no sus ideas u opiniones. Comenzar con la frase “¿Qué te preguntas…?” o “¿Cuáles son tus preguntas sobre…?” deja en claro qué pides. Y así resulta más probable que se te acerquen desde la curiosidad y la apertura antes que desde la aseveración o las intenciones personales.

Fija parámetros. En este caso, son geográficos: las preguntas deben ser sobre el área de la bahía de San Francisco. Los parámetros son importantes porque si tu convocatoria es demasiado amplia, la audiencia quizá no responde. También pueden inspirar ideas u orientar la curiosidad hacia determinada dirección.

Establece los motivos de la pregunta. Tu convocatoria debe comunicar qué piensas hacer con las preguntas de tus audiencias. En el ejemplo de KQED queda claro que irán a sus periodistas para impulsar investigaciones.

Ejemplos de convocatorias demasiado amplias incluyen: ¿Qué te da curiosidad? ¿Qué te interesa saber? ¿Qué temas debemos cubrir?

Tu estrategia de cobertura también debe delinear los límites de la participación, no al revés… a menos que genuinamente pretendas abrir tu agenda informativa y estés preparado para que las audiencias guíen ese proceso. Una convocatoria del estilo “¿Qué temas debemos cubrir?” habilita el planteo de ciertas demandas que luego tendrás que rechazar. Y también posibilita respuestas basadas en causas personales.

 

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Usaron un enfoque "si esto, entonces aquello" para manejar el volumen de preguntas que recibieron.

Hearken recomienda hacer una prueba de tu convocatoria, verificando el lenguaje usado con gente de tu redacción o, mejor aún, con amigos, familiares o extraños. 

Si solicitas a la gente que aporte información en vez de preguntas, aquí te presentamos un ejemplo instructivo de ProPublica: pidió ayuda para rastrear discurso de odio en grupos cerrados de Facebook. Lo destacado es la especificidad de la petición: qué clase de información busca, por qué necesita ayuda y quién está en mejor posición para dar una mano.

Cortesía de ProPublica

Las respuestas pueden ser útiles incluso si resultan demasiado vagas para transformarse en ideas de historias o en datos concretos. Organizar todas las preguntas que recibes por tópico (por ejemplo: tránsito, educación, justicia racial) te puede dar un panorama de cuáles son los temas que más entusiasman a tus audiencias para colaborar, lo cual a su vez te puede marcar oportunidades para capacitaciones y eventos.

Otra cosa importante para tener en cuenta es que no debes preguntar a todas tus audiencias todo el tiempo. Recurrir a una docena de personas que sepan de un asunto brindará mejores resultados que consultar a todos, y además en un equipo pequeño resultará más manejable. Muchos medios han comenzado a construir bases de datos sobre las áreas de conocimiento de sus audiencias, de modo de ponerse fácilmente en contacto por correo electrónico cuando necesitan sus saberes.