¿Cómo transformamos una vía de participación en una rutina que involucra a los miembros?

Una vez que has identificado la vía correcta de participación para tus audiencias, puedes iniciar el proceso de transformarla en rutinas que involucran a los miembros: o sea, repetirlas una y otra vez hasta que se integren al flujo de trabajo normal. 

Ir de un proyecto de participación a una rutina incluye estos pasos:

  1. Identificar una vía de participación que se corresponda con una motivación de tus audiencias y a la vez encaje con tus objetivos, de modo de producir valor para tu medio.
  2. Diseñar esa vía como “producto viable mínimo” (MVP, en inglés), es decir la versión más sencilla.
  3. Probar y recoger información.
  4. Evaluar el producto en una “retrospectiva” (reunión de equipo para extraer las mejores prácticas para futuros proyectos).
  5. Usar la información de la retrospectiva para iterar sobre esa vía de participación.
  6. Repetir los pasos 3, 4 y 5.

También de vez en cuando debes revisar la rutina para verificar que aún está en línea con tus objetivos.

Los productos viables mínimos no tienen que ser perfectos y se construyen con las herramientas que tengas. Son la más básica expresión de tu idea o tu producto. Al desarrollar, concéntrate en las características que creas más importantes: una lista muy ajustada y enfocada. Luego de testear tu concepto, puedes agregar otras funciones.

Un sencillo MVP es útil, además, porque puedes ver fácilmente las conexiones entre tus acciones y el impacto generado. En otras palabras: los miembros comprenderán más fácilmente tu producto y para ti será más fácil interpretar sus reacciones.

Adoptar un enfoque de producto viable mínimo para la participación de tus audiencias tiene valor para probar tus suposiciones respecto de cómo la gente quiere participar antes de destinar recursos significativos al proyecto, especialmente si una iteración completa de la vía de participación requiere nuevas herramientas o nuevos roles. Nuestro equipo de investigación ofrece recomendaciones adicionales sobre el diseño en una sección específica: visita “Adoptar una mentalidad de producto”.

Cuando usamos la palabra “iteración” nos referimos a un “intento”. Por ejemplo: si experimentas con una invitación a que los miembros organicen eventos y sean anfitriones de otros miembros, como hace La Silla Vacía, entonces será una iteración o un intento cada uno de esos eventos o una cierta cantidad en una serie. Y haces una reunión retrospectiva tras cada intento.Cuando Radio Ambulante decidió lanzar sus Clubes de Escucha para construir una comunidad más sólida en torno a su pódcast, comenzó con 20 pilotos conducidos por integrantes de su personal. Utilizaron esos pilotos para trabajar sobre los problemas y desarrollar mejores prácticas. Una vez lograda una comprensión razonablemente buena sobre los componentes básicos de un club de escucha exitoso, crearon una guía para ser anfitrión y la distribuyeron a los oyentes de todo el mundo para que cada quien pudiera organizar su club.

 

Cómo hizo Radio Ambulante para convertir en rutina la construcción de comunidad

Al empoderar a sus oyentes para organizar clubes de escucha, Radio Ambulante extendió el alcance de su comunidad.

La fase evaluatoria es tan decisiva como la del diseño. Una robusta retrospectiva tras el lanzamiento de cada iteración te ayudará a evaluar qué anduvo bien, qué podría andar bien si hicieras algún cambio y qué no funciona y no deberías repetir. (Si deseas las mejores prácticas y recomendaciones para hacer una retrospectiva, visita la sección “Adoptar una mentalidad de producto”).

En este punto es útil volver a tus resultados originales y evaluar si el proyecto cumplió con lo que esperabas. O sea: para qué pensabas que sería bueno y para qué fue bueno en realidad. Una retrospectiva también puede ayudarte a identificar quién debe tener la responsabilidad de ejecutar la rutina.

En la retrospectiva quizá decides discontinuar el proyecto de participación porque no funcionaron suficientes cosas. Y está bien. Si esa es la conclusión, debes dedicar un tiempo a precisar qué factores llevaron a ese resultado y buscar pistas sobre qué intentarás a continuación. Pero si el proyecto da varias de las cosas que pretendías, tiene alto valor y merece la pena desarrollarlo como rutina. Con el tiempo, entenderás qué tipos de participación resultan viables para tu medio y para las audiencias a las que sirves.

La verdadera prueba de que la vía de participación se ha convertido en una rutina que involucra a los miembros es si se sostiene en medio de algún evento informativo impredecible o de alta intensidad. Lo que ocurre con la participación de las audiencias durante las noticias de última hora es lo que separa a los medios que realmente involucran a sus miembros de los que ven al engagement de las audiencias primordialmente como una estrategia de distribución.