¿Qué debemos saber al contratar ayuda tecnológica freelance?

Muchos medios no tienen un equipo tecnológico. Para lidiar con diferentes herramientas y potenciales líos, tal vez decidas contratar ayuda externa.

Invertir en ayuda freelance o contratar a un proveedor puede merecer la pena como inversión si te optimiza los procesos o permite que te concentres en tu operación central: producir gran periodismo y servir a tus miembros.

Los programadores que están dentro o cerca de la industria periodística generalmente se dividen en tres categorías: front-end (la parte del “frente” de tu software, lo que ve el consumidor), back-end (la parte de “atrás” de tu software, la “máquina”) y full-stack (alguien que trabaja en ambos desarrollos). ¿Qué necesitas que esta persona haga?

Las tareas comunes para un programador incluyen:

  • Escribir código para una API de terceros a fin de crear un puente entre dos pedazos de software.
  • Personalizar una herramienta estándar para que sirva a tu organización.
  • Rediseñar las plantillas de tus boletines para obtener una experiencia pensada para móviles.
  • Optimizar tu serie de emails de bienvenida e incorporación y otros correos automatizados.
  • Configurar tus informes de análisis de métricas.
  • Elegir e implementar productos de proveedores, como un CRM.

Qué evitar:

  • Todo aquel que no te explique las cosas clara y respetuosamente. Necesitas alguien que pueda ponerse a tu nivel y te ayude a tomar las mejores decisiones.
  • Programadores que no hayan tenido clientes periodísticos o experiencias en redacciones. El proveedor ideal te brindará una referencia profesional de la industria a la que puedas consultar. 
  • Alguien que no ha trabajado nunca en un medio. Es relevante que tenga alguna experiencia en una redacción: podría ser un periodista devenido en programador que ha trabajado en aplicaciones de noticias o alguien que ha trabajado para otros proveedores de medios.

Recordatorios clave al trabajar con contratistas:

  • Asegúrate de conservar la propiedad de tu documentación: el código fuente, recursos digitales, material de capacitación, contraseñas. Y de tener una clara explicación para mantener el código y obtener asistencia cuando sea necesaria. 
  • Establecer una guía clara respecto de quién tiene “las llaves”, por ejemplo:
    • Quién accede a las páginas de inicio de sesión: debes tener en cuenta a tu personal y a los contratistas.
    • Quién accede como administrador: siempre debe haber al menos dos, idealmente de distintas áreas.
    • Quién puede recuperar y crear contraseñas: ¿Cada cuánto actualizas las contraseñas clave del sistema? ¿Usas un programa que gestiona contraseñas para toda la organización?
    • Quién puede crear y borrar nuevos usuarios y administradores: arma una lista de verificación de la gente con acceso y asegúrate de que tu política de desvinculación incluye instrucciones sobre quitar el acceso a los empleados que dejan la compañía.